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Del Corazón de Todos

Nuestra historia

Del Corazón de Rosalba

Un café que nace en las altas montañas de Filadelfia, Caldas, al calor de un fogón de leña que nunca se apaga.

La abuela Rosalba ✺ El fogón de leña ✺ Los arrieros ✺ Los cafetales ✺ Doce hijos ✺ Filadelfia, Caldas ✺ La abuela Rosalba ✺ El fogón de leña ✺ Los arrieros ✺ Los cafetales ✺ Doce hijos ✺ Filadelfia, Caldas ✺ La abuela Rosalba ✺ El fogón de leña ✺ Los arrieros ✺ Los cafetales ✺ Doce hijos ✺ Filadelfia, Caldas ✺

Nuestra gente · Filadelfia, Caldas

01 · La abuela

El sol pedía permiso a la abuela

En las altas montañas de Filadelfia, Caldas, el sol nunca se atrevió a despuntar sin el permiso de mi abuela Rosalba. Ella llevaba en la sangre la terquedad de mi bisabuelo, un arriero de los de antes que abría caminos de niebla a lomo de mula.

Con esa misma fuerza inquebrantable de la tierra, logró levantar a sus doce hijos, dictando el destino de nuestra casa al calor del fogón de leña.

Recién pasado por el colador

02 · El rito

Las madrugadas junto al fogón

Recuerdo intactas las madrugadas a su lado. A las cuatro de la mañana, mientras el rocío aún congelaba los cafetales, el aroma espeso a leña y aguapanela nos devolvía el alma al cuerpo. Mi abuela había transformado la vieja costumbre de los arrieros en nuestro rito más sagrado.

“Mijo, ¿quiere traguitos? Tómese este traguito de café para que se purgue las penas y el cuerpo agarre calorcito para enfrentar la vida.”

03 · La taza

El milagro de nuestra tierra

Al abrir la bolsa te envuelve una fragancia a caramelo, un sutil chocolate y notas de frutos rojos que te abrazan de inmediato. Al probarlo descubres por qué mi abuela nos enseñó a elegir siempre los mejores granos: un café de cuerpo medio, dulce, cítrico y afrutado, que se despide despacito con un final persistente y toques de frutos secos.

Un puente vivo

04 · Nuestra gente

Del campo a tu ciudad

Este paquete es mucho más que alimento: es un puente vivo entre nuestro campo y tu ciudad, donde el valor principal no está en la etiqueta, sino en la historia que lleva detrás. Es un homenaje vivo a nuestra gente campesina, a sus manos y a su entrega.

“Este es un café de exportación, mijo, pero que por fin se queda en casa.”

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Que el fogón
nunca se apague

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