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Del Corazón de Todos

Antes de las cafeteras, las grecas y las cápsulas, en las cocinas de Caldas había un colador de tela colgado junto al fogón de leña. Así preparaba la abuela Rosalba el primer traguito del día, a las cuatro de la mañana, mientras el rocío todavía cubría los cafetales.

Es el método más sencillo y, para muchos, el que mejor respeta el sabor del café. Solo necesitas un colador de tela, una olla o jarra, agua y paciencia.

Lo que necesitas

  • Café Del Corazón de Rosalba molido (molienda media)
  • Agua filtrada
  • Un colador de tela limpio
  • Una olla o jarra y tu pocillo favorito

La proporción

Usa 7 gramos de café por cada 100 ml de agua. Para un pocillo de 200 ml, eso son unos 14 gramos, más o menos dos cucharadas colmadas. Si te gusta más suave, baja un poco el café; si lo prefieres intenso, súbelo, pero sin pasarte, porque se amarga.

Paso a paso

  1. Calienta el agua hasta justo antes de que hierva, alrededor de 90 °C. Cuando aparezcan las primeras burbujitas en el fondo, apágala.
  2. Moja el colador con un poco de agua caliente para quitarle cualquier sabor a tela y calentarlo.
  3. Pon el café molido dentro del colador.
  4. Vierte el agua despacio, en círculos, para que todo el café se humedezca por igual. Deja que repose unos segundos y sigue vertiendo poco a poco.
  5. Deja que el café pase solo, sin exprimir el colador: exprimirlo saca los sabores amargos.
  6. Sírvelo de una vez.

Cómo cuidar tu colador

Después de usarlo, bota el café usado, enjuágalo solo con agua caliente (sin jabón, porque la tela guarda el olor) y déjalo secar colgado. Con el uso, la tela se va curando y el café sabe cada vez mejor. Cuando empiece a romperse o a oler raro, es hora de cambiarlo.

“Mijo, el café no se afana. Se pasa despacio, como se cuentan las cosas importantes.”

Nuestro Supremo y nuestro Herencia de la Casa, con fragancia a caramelo, sutil chocolate y notas de frutos rojos, son ideales para este método.

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